Y terminó el partido más largo que haya protagonizado sin tener descanso, luchando cara a cara, palmo a palmo cada hálito, cada palpitación, cada luminosidad de sus ojos, cada fragmento de su voz.
En la cancha ganó ajustadamente la inefable muerte, la que siempre gana, tarde o temprano, siempre gana; pero más allá de la cancha, en las tribunas, en las calles, en los hogares, en lo más íntimo de los corazones del pueblo, ganó él, con su tenacidad, con la fuerza de su fe, su voluntad de hierro, sus ganas infinitas, su valentía para medirse con lo imposible. De lejos, él es el vencedor, porque su ejemplo se sobrepone a su muerte corporal para vivir imperecedero más allá de los tiempos.
Micky corporalmente ha muerto; y más que la pena por su prematura partida, nos invade en estos ratos la serenidad para comprender su causa, sus afanes y su legado.
Luis Miguel Rospigliosi Moyano será recordado como periodista y como hombre de lucha. Como periodista nos deja la herencia de su posición franca, frontal, consecuente. Dijo sus opiniones sin ambages, sin rodeos y siempre con la intención de cambiar el mal estado de las cosas, lo que le trajo algunos contratiempos con autoridades y con compañeros de profesión. Deja pues, un noble ejemplo de actuar como responsables de emitir un juicio, siempre al lado de la verdad.
Y como hombre, elemento de una sociedad compleja, nos deja un invalorable ejemplo de lucha, de tenacidad para encarar los retos más difíciles e imposibles. La lucha contra una enfermedad devastadora, infinitamente más poderosa que sus humanas posibilidades, a la que no rehuyó, sino que por el contrario la acometió y a ratos la arrinconó con su perseverancia y sacrificio haciendo parecer que la derrotaría., es un gesto heroico que sabremos atesorar. Muy diezmado y exhausto, con lo último de sus fuerzas aparecía para decirnos que no se rendía, aumentando nuestra fe y esperanza. La muerte le sorprende en sus afanes de constituir una ONG para la lucha preventiva contra el cáncer, actitud no muy considerada por las mayorías, algo que desde su experiencia no la debemos dejar a su libre albedrío.
Las campanas de nuestra gratitud y reconocimiento doblan ahora por su partida: Con él se va una estirpe de periodistas deportivos natos, emblemáticos. Ya se encuentra al lado de don Alfonso y de su hermano, completando en el más allá el poderoso plantel de un Gigante Deportivo; mientras aquí en la tierra, en estos lares a los que tanto quiso se produce una estruendosa OVACION a su memoria.





